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viernes, 21 de julio de 2017

Acerca del juego, el deporte, el fútbol y la psicología




El deporte nace del juego. Hay que conocer el juego, la esencia que encierra su contexto particular, las necesidades específicas que ahí enfrentan los jugadores desde sus diferentes puestos, su red de relaciones, socio estructuras y la especificidad del MODELO DE JUEGO (MDJ).  Aclaro, conocer el juego es muy distinto a conocer el deporte. En este caso haré referencia al fútbol.
 El MDJ se construye a partir de los jugadores y de las relaciones emergentes entre ellos, si no hay jugadores lo que se tendría es una idea de juego y un MDJ puede contemplar varios sistemas de juego. El modelo no es la suma de los elementos con los que cuenta el entrenador, es la forma particular en que él decide ponerlos en interacción para conseguir ganar el juego. El MDJ está en constante construcción y evolución por múltiples factores (la presencia ausencia de uno o varios jugadores, por los resultados, pero también por el club, por su historia y hasta por su cultura organizacional). El MDJ es la brújula que dirige el proceso de entrenamiento. Por tanto, se concluye que la preparación física, táctica-técnica debe estar dirigida específicamente a la construcción del MDJ, la preparación psicológica no tendría que ser la excepción… pero en la tendencia parece que lo es.
¡No se extrañe!, tiene razón, muy poco se lee y se conversa sobre este tema que como vemos no es para nada marginal, ni mucho menos ajeno a nuestra intervención. Es más, parece algo lejano “que le corresponde al entrenador y a su equipo” pero los psicólogos ¿no somos parte de él? o ¿no reclamamos ese lugar con tanto esmero? Parece no tomarse tanto en cuenta, aspectos relacionados al modelo de juego que se construye a través de (¡Sí!) los mismos jugadores que entrenamos psicológicamente.
En ocasiones se percibe más interés en que el atleta conozca las variables psicológicas y aprenda a autorregularlas, (asociando la aplicación de estas prácticamente al éxito deportivo) que a la relación que pueden tener estas en la comprensión y aplicación del MDJ. En mi opinión, la autorregulación tiene lugar como medio, no como fin. Uno de los fines para mí sería la adaptabilidad en lugar de la autorregulación, aunque entre ambos haya relación, el primero está al servicio de la actividad realizada y el segundo de un estado.
Hasta el momento no se conoce a un monje budista que juegue al fútbol profesionalmente. El fútbol no es deporte de acción sino de interacción, con sus compañeros, rivales, balón y espacio. Se solicita conocer declarativa y procedimentalmente su rol según el MDJ de su equipo, la estrategia operativa y en alguno de los 4 momentos del juego.
El futbolista tiene que tomar decisiones y solucionar problemas individual y colectivamente, corriendo y en muchas ocasiones a media o alta intensidad hasta casi 21 Km/h, en presencia de fatiga y súmele si se quiere, la presencia de un rival que busca conseguir lo opuesto que él-ellos. Y sí, todo corriendo.
Se entrena mucho la variable psicológica y poco el juego, me incomodó escuchar eso. El equipo y el jugador son sistemas complejos, sensibles a condiciones iniciales, que operan muchas veces lejos de la homeostasis, donde la incertidumbre del juego condiciona jugador  pero que el jugador también condiciona el juego, todo ello en entorno que cambia sutil o bruscamente durante 95 minutos aproximadamente.
El futbolista no se acuerda muchas veces de los conceptos o técnicas psicológicas y en ocasiones hasta ni las del propio entrenador (salvo situaciones cerradas como la táctica fija) no porque no quiera, sino porque el contexto no le da tiempo.Afortunadamente, porque procesar toda esa información creo que es suficiente. Lo que realiza sumamente veloz es una reinterpretación de lo entrenado y moviliza recursos según ese momento y ese lugar para dar una solución primero correcta y luego rápida ante lo presentado, casi inconscientemente por elevados procesos perceptivos. No hay ni tampoco se recomienda mucho tiempo para pensar.

No debemos caer en la trampa de analizar el deporte desde la lógica determinista que ha llevado a dar explicaciones simplistas, que aún pudiendo ser correctas, sólo forman parte de un todo. La causalidad en el deporte es no lineal, interviene más factores internos, como el aspecto condicional, el táctico y el técnico así como otros externos menos controlables. Un entrenador me decía “no se gana o se pierde sólo por una cosa”. Hasta hoy no le falta razón.  Este análisis al que estamos llamados es un maravilloso problema, donde una (no única) excelente excusa para analizar de manera global el Fútbol e intervenir sobre él, es mediante el modelo de juego.

Creo que algo de lo anterior se podría extrapolar a otros deportes pero sin duda creo que la Psicología del Deporte tiene mucho más que decir cuando establezcamos más sinergias entre los otros pilares del rendimiento deportivo.

Bryan Mora 

martes, 16 de mayo de 2017

La planificación y periodización en Psicología del Deporte



En definitiva, luego de haber encontrado un lugar en el cuerpo técnico de un equipo, es hora de distribuir los contenidos psicológicos en el tiempo y en el espacio.  Estudios acerca de la Periodización en Psicología Deportiva como el de Moreno, (1992) se observa el modelo de periodización clásica de Matveev (1981), que surge a partir de deportes individuales, como predominante en los marcos de intervención en la Psicología del Deporte, que durante mucho tiempo se ha trasladado a otros deportes como en el caso del Fútbol (García y Llames, 1992), y que actualmente sigue vigente en la cátedra de Psicología del Deporte, lo que augura su continuación.
Entre las décadas de los años 70 y 80, por una fuerte influencia de la corriente sistémica, se comienzan a crear modelos de periodización que han nacido por y para un deporte en particular, de acuerdo a sus características estructurales tanto internas por ej. (tipo de deporte) como externas ej. (calendario de competición), son aspectos que modulan y condicionan la intervención del Psicólogo del Deporte y que se explican a continuación.
 El fútbol, (pero se podría incluir otros deportes de cooperación-oposición) es un deporte donde se compite como mínimo cada 7 días. No así en deportes individuales como el atletismo, que, dicho sea de paso, es el deporte del que nace la periodización clásica de Matveev. Es decir, el atletismo rinde examen cada cierto mes y el futbol cada 3 o 7 días. Como se ve en el modelo clásico, se periodiza el aspecto psicológico distribuyendo las variables por meses (enfoque académico) por ej.: Agosto: concentración, octubre: comunicación, diciembre: motivación etc. Definido a criterio del Psicólogo a cargo. Valga decir que encaja muy bien porque el tiempo entre competencias en el atletismo, permite distribuir las variables psicológicas de un modo más estable. Pero por absurdo que suene; el fútbol y otros deportes colectivos, son diferentes.
Partiendo de que el fútbol es un deporte donde se compite tan seguido, la evolución del grupo y/o sus necesidades van a fluctuar prácticamente cada semana. En otras palabras, si en el partido hubo errores marcados en “concentración” y nosotros hemos planificado trabajar esta variable en “agosto” y no estamos en ese mes (utilizando el ejemplo anterior), ¿qué tenemos que decir o qué vamos a hacer al respecto? Por supuesto se abordaría, pero la planificación quedará en evidencia debido a la forma en la que se distribuyeron inicialmente los contenidos.
Al definir variables psicológicas por mes, estamos considerando al equipo casi como un sistema cerrado, estable, donde todo se comporta de una forma lineal, suponiendo que el equipo necesitará esa variable, en ese tiempo previsto, como la proyección de uso de una rueda de un auto hasta tal fecha.  Estaríamos de una forma u otra, colocando la variable psicológica por encima de la necesidad deportiva en el momento presente.
Por otro lado, los modelos de periodización de orientación microcíclica distribuyen contenidos y cargas de trabajo en relación al estado “global” del equipo en todos sus factores y tomando como referencia aspectos fundamentales, tanto positivos como áreas de mejora, del partido que recién pasó y así como aquellas variantes con las cuales encarar el próximo partido, en términos de: ¿quién es el rival?, ¿cómo llegamos nosotros en aspectos de rendimiento y resultado? ¿cómo llegan ellos? ¿dónde lo enfrentamos?, ¿a qué hora lo enfrentamos?, enfrentamientos anteriores, características psicológicas, físicas, técnicas y tácticas del propio equipo y del rival. Todo lo anterior en el caso del fútbol no lo podemos pronosticar con precisión ni al inicio de temporada, ni exclusivamente el psicólogo.
Como se ve, esto pasa en la práctica diaria en el futbol, en mayor o menor medida en la etapa de rendimiento a largo plazo en la que se encuentre el equipo, pero sucede.
Muchas cosas más se pueden agregar, pero el objetivo es mostrar nuevos puntos de vista y con ello nuevas posibilidades, para contribuir en el acercamiento de la Psicología que durante tantos años ha existido en relación a otras ciencias aplicadas, donde si bien es cierto impera el mito o desconocimiento ajeno a nuestro campo, pero por otro, nuestro hacer y nuestras propuestas en ocasiones alejadas a la evolución constante de cada deporte y su metodología actual.

Escrito por: Bryan Mora Flores 

Referencias bibliográficas
García, J., Llames, R. (1992) Preparación Psicológica de la Selección Olímpica de Fútbol. Revista de Psicología del Deporte. Págs. 63-67.
Moreno, A. (2009). La planificación y sus modelos en psicológica del deporte. Revista EDU-FISICA ISSN 2027- 453X. Grupo de Investigación Edufísica, Universidad del Tolima. Cuba.